Frente a la necesidad de un mundo estandarizado donde lo “normal” cae en la efectiva regla social de responder a un único patrón, con la discapacidad como algo inherente al ser humano, la sociedad se empeña en hacer creer que las propias limitaciones estigmatizantes de una discapacidad, una persona no puede tener una vida llena de plenitud, como por ejemplo vivir el amor, un trabajo o una salida.
Pero dentro de todo pensamiento casi pesimista que tiene esta introducción se esconde una opción optimista y en vez de decir “porque a mi” yo digo “gracias que me paso a mi”, ustedes pensaran que estoy loca y creen que tuve una vida color rosa pero no fue así y gracias a eso entiendo desde otra perspectiva a la vida, porque lejos de vencerme me genera un escudo frente a los prejuicios que la gente tiene con respecto a una discapacidad.
No bajen los brazos siempre hay algo más alla del horizonte.